¿Tu web necesita más cambios, o un criterio definido para hacerlos?
Cómo revisar los textos de tu web al empezar el año y decidir qué cambiar


12.01.2026
Tiempo de lectura: 7 minutos para revisar tu web con criterio y decidir qué ajustar.
Enero suele traer una tentación habitual: modificar la web. Cambiar frases, añadir información o rehacer secciones con la esperanza de solucionar ese algo que no termina de funcionar o de gustarte.
El problema no suele ser el hacer cambios, sino tener un criterio claro para decidir cuáles son necesarios.
Revisar los textos de tu web consiste en entender qué está ayudando a tu imagen profesional y qué está dificultando que quien llega se ubique, confíe y avance.
Antes de cambiar nada, ten claro el criterio
Cuando algo no termina de funcionar o de gustarte en los textos de tu web, lo más habitual es empezar a tocar frases sueltas: cambiar un titular, añadir información, suavizar o endurecer el tono.
Es comprensible. Es lo más inmediato y lo que parece estar bajo control.
Sin embargo, antes de tocar una sola palabra, conviene dar un paso atrás y revisar el conjunto.
Lo primero en lo que te tienes que fijar no es en qué dice el texto, sino en qué entiende la persona que llega.
El criterio que conviene aplicar es sencillo:
¿Estoy respondiendo a las preguntas que se hace de forma natural un potencial paciente cuando entra en mi web?
Quien entra por primera vez no lee de forma ordenada ni reflexiva.
Hace un escaneo rápido para orientarse y decidir, en pocos segundos, si merece la pena quedarse o no.
Por eso, una revisión eficaz no empieza corrigiendo frases, sino observando el conjunto desde fuera: qué se entiende a la primera, qué se da por supuesto y qué se queda sin responder.
Este enfoque es especialmente importante en las páginas clave (inicio y servicios), pero afecta, en mayor o menor medida, a toda la web. Cada página cumple una función distinta, y el texto debería ayudar a cumplirla.
Vamos a concretar qué preguntas se hacen las personas y cómo comprobar si tus textos las están respondiendo o no.
Qué preguntas intenta resolver quien llega a tu web (y cómo se responden según la página)
En los primeros segundos, cualquier visitante hace un escaneo rápido para responder a preguntas muy concretas.
Aunque no lo formule de manera consciente, suele buscar respuesta a tres preguntas básicas:
¿Aquí pueden ayudarme?
Necesita identificar rápidamente si trabajas con su problema, su situación o su perfil.
No le sirve una descripción genérica de tu especialidad si no logra verse reflejado.
¿Este profesional entiende lo que me pasa?
Busca señales de comprensión: lenguaje que reconozca, ejemplos cercanos, ausencia de jerga innecesaria o de promesas exageradas.
Aquí se empieza a construir (o a perder) la confianza.
¿Qué tengo que hacer ahora?
Una vez se ha ubicado, necesita orientación sobre qué paso dar: seguir leyendo, ver un servicio concreto, pedir cita, contactar…
Si el texto no lo indica, la mayoría de los lectores no improvisan: se van.
Estas tres preguntas no se responden igual en todas las páginas de la web.
En la página de inicio, deben aparecer de forma muy clara y rápida, porque suele ser el primer punto de contacto.
En las páginas de servicios, se desarrollan con más detalle: problema, enfoque, proceso y siguiente paso.
En otras páginas (sobre mí, blog, contacto), el peso cambia, pero siempre debería quedar claro el contexto y la función de esa página.
Cuando revises tus textos, no te preguntes sólo si están «bien escritos», sino si cada página responde a las preguntas que se hace quien llega.
Si no lo hace, el problema suele estar en que no ayuda al paciente a orientarse ni a decidir, más que en la calidad del texto.
Este problema no se percibe como un fallo evidente. Se detecta a través de patrones muy concretos.
A continuación, te muestro algunas de las señales más habituales para identificarlos.


Señales de que un texto correcto no está ayudando a decidir
Si aplicas el enfoque anterior —analizar qué entiende la persona que llega— empiezan a aparecer señales claras de qué necesita ajustarse.
Son textos bien escritos, profesionales y éticos, pero que no están facilitando la decisión del paciente.
Estas son algunas de las señales más habituales:
El texto habla de tu excelencia, pero no conecta
Cuándo no ayuda
El texto se centra en tu formación, tu experiencia o tu centro, pero el lector no identifica rápidamente si trabajas su problema concreto.
«Somos un centro con más de 15 años de experiencia, especializado en la atención integral y personalizada del paciente con dolor lumbar».
Es correcto, pero genérico.
Cuándo sí orienta
El texto conecta tu experiencia con situaciones reales del paciente.
«Acompañamos desde hace más de 15 años a personas que conviven con dolor lumbar persistente a moverse con mayor seguridad en su día a día».
Aquí el lector puede pensar: «Esto va de lo que me pasa a mí».
El mensaje parece dirigido a todo el mundo
Cuándo no ayuda
El texto intenta no dejar fuera a nadie y acaba siendo poco específico.
«Atendemos a todo tipo de pacientes y ofrecemos soluciones adaptadas a cada caso».
No es falso, pero no permite al lector identificarse.
Cuándo sí orienta
El texto deja claro a quién va dirigido, aunque eso suponga acotar.
«Trabajamos con adultos que necesitan una atención psicológica clara y estructurada para orientarse y tomar decisiones en momentos de dificultad emocional».
Quien encaja se reconoce. Y quien no, lo entiende sin fricción.
El lenguaje es correcto, pero crea distancia
Cuándo no ayuda
Si utilizas un registro excesivamente técnico o institucional para una primera toma de contacto.
«Nuestro abordaje terapéutico se basa en una valoración exhaustiva de la sintomatología y la aplicación de técnicas contrastadas».
Exige un esfuerzo innecesario.
Cuándo sí orienta
El lenguaje se adapta al nivel de comprensión del paciente sin perder rigor.
«Analizamos tu caso con detalle y trabajamos con métodos basados en la evidencia adaptados a tu situación concreta».
El contenido es el mismo, pero la voz acompaña.
No queda claro qué hacer después de leer
Cuándo no ayuda
El texto informa, pero no guía.
«Si deseas más información, contacta con nosotros».
Cuándo sí orienta
El texto señala el siguiente paso de forma sencilla.
«Si quieres valorar si este tratamiento es adecuado para ti, puedes solicitar una primera cita informativa desde aquí [BOTÓN DE CONTACTO]».
Reduce la fricción y facilita la decisión.
Si detectas varias de estas señales en tus textos, no significa que tu web esté «mal», ni que haya que rehacerla entera.
Significa que probablemente necesita ajustes estratégicos, no cambios de frases sueltas.
Lista de comprobación rápida para revisar tus textos antes de empezar a cambiarlos
Antes de tocar titulares, párrafos o frases sueltas, revisa cada página de tu web con estas preguntas:
1. ¿Queda claro, en pocos segundos, en qué situaciones ayudas?
Sin tener que leer toda la página ni interpretar entre líneas.
2. ¿Está claro a quién ayudas?
¿Puede la persona reconocerse como alguien a quien hablas, o el mensaje parece pensado para todo el mundo?
3. ¿El lenguaje acompaña o crea distancia?
¿Tu paciente habitual entiende el mensaje sin esfuerzo y se siente cómodo con el tono?
4. ¿La página indica con claridad qué puede hacer después de leer?
Pedir cita, ampliar información, seguir explorando la web… sin ambigüedades.
Si alguna de estas respuestas es dudosa, ahí suele estar el margen de mejora.
Si todas encajan, probablemente no necesitas grandes cambios.
Modifica tu web con criterio
Revisar tu web no consiste sólo en pulir frases hasta que suenen mejor.
Consiste en comprobar si el conjunto transmite con claridad qué ofreces, a quién ayudas y qué puede hacer la persona que llega.
Cuando eso falla, el problema no suele estar en la redacción en sí, sino en el enfoque: qué se destaca, qué se da por supuesto y qué queda sin responder.
Por eso, antes de rehacer páginas o cambiar textos sueltos, conviene revisar con calma qué se necesita ajustar y por qué.


Si necesitas una mirada profesional y objetiva
Si al aplicar esta revisión detectas que algo no termina de encajar, pero no tienes claro qué cambiar ni por dónde empezar, puedo ayudarte.
Analizo tus textos desde la perspectiva del paciente, con un enfoque ético y alineado con la práctica sanitaria, y te entrego recomendaciones concretas para mejorar lo que realmente lo necesita.
Copywriting digital para profesionales sanitarios.
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